Lema

AQUÍ Y AHORA

Inspirado en la Palabra de Dios:
“El Reino de Dios está en medio de vosotros” (Lc 17,21)
Comenzamos un nuevo curso con la mirada puesta en lo esencial para descubrir que Dios viene a nuestro encuentro.
A veces, pensamos que como Dios es grande se tiene que expresar y manifestar en cosas grandes. Y sin embargo una mirada a la Biblia, al Evangelio, a Don Bosco o Main nos enseña que nuestro Dios se expresa en lo sencillo, en lo cotidiano y allí es dónde nos busca.
Así, no necesitamos esperar grandes momentos, ni señales extraordinarias porque el Reino de Dios, a poco que nos fijemos, lo descubrimos cercano, presente, vivo.
Este curso queremos descubrirlo “Aquí y ahora”: en la escuela, en la familia, en nuestros centros juveniles, en las plataformas sociales, en los centros socioeducativos, en nuestras casas familias, en los patios, en los encuentros de Familia Salesiana, en nuestras comunidades educativas y de FMA, en los silencios, en las risas, en el estudio y en las dificultades y alegrías.
El eslogan de este curso nos invita a:
Vivir el presente y no quedarnos en la nostalgia del “ayer”, ni en la ansiedad del “mañana”. Dios actúa hoy. Y lo hace a través de nosotros. ¿Seremos capaces de descubrirlo en el cotidiano?
Descubrir a Dios en lo cotidiano, en lo pequeño, en lo simple, en lo normal. Como Don Bosco y Madre Mazzarello, que encontraban a Dios en la cocina, en el patio, en el taller, en las acciones sencillas de cada día. Un descubrir que nos lanza a estar disponibles.
Estar disponibles a la acción del Espíritu que nos impulsa a construir el Reino con decisiones concretas capaces de transformar nuestro “pequeño mundo o nuestro gran mundo”: un gesto de paz, una palabra amable, un paso hacia la justicia, una mano tendida.
Este aquí y ahora tiene mucho que ver con las Bienaventuranzas, con su invitación a ser y estar en nuestro mundo de hoy de un modo diferente.
Ilumina nuestro lema la Palabra de Dios de Lucas (Lc 17,21). Nos acercamos al fragmento más amplio para situarnos:
11Una vez, yendo camino de Jerusalén, pasaba entre Samaría y Galilea. 12Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos 13y a gritos le decían: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros». 14Al verlos, les dijo: «Id a presentaros a los sacerdotes». Y sucedió que, mientras iban de camino, quedaron limpios. 15Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos 16y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias. Este era un samaritano. 17Jesús, tomó la palabra y dijo: «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? 18 ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?». 19Y le dijo: «Levántate, vete; tu fe te ha salvado». 20Los fariseos le preguntaron: «¿Cuándo va a llegar el reino de Dios?». Él les contestó: «El reino de Dios no viene aparatosamente, 21ni dirán: “Está aquí” o “Está allí”, porque, mirad, el reino de Dios está en medio de vosotros».
Con estas palabras, Jesús nos recuerda que:
El Reino no es un lugar lejano, ni un futuro incierto. Es una presencia que transforma la vida desde dentro, como a los leprosos. Se manifiesta en la comunidad, en la fraternidad, en la misericordia, en el estilo de las Bienaventuranzas. El Reino está en medio y entre nosotros: es relación, encuentro, servicio.
Y seguro que os preguntaréis, ¿cómo vivirlo como comunidad educativa salesiana? Os dejamos algunas claves. Aquí y ahora nos invita a…
ACOGER
A abrir nuestras puertas y nuestro corazón, como casa que acoge, que escucha, donde “todos, todos, todos” nos sentimos incluidos.
SER CONSTRUCTORES DE PAZ
Con palabras que animan, con gestos que reconcilian, con respeto que crea armonía.
CRECER
En la fe, en humanidad, en sensibilidad social. El Reino crece también cuando alguien aprende, sueña, descubre sus talentos.
ACOMPAÑAR
Acompañamos como Don Bosco y Madre Mazzarello con una presencia cercana y alegre, porque el Reino se hace visible cuando alguien se siente mirado, amado, valorado.
Por eso estamos llamados a respetar, a colaborar para que cada joven se sienta protagonista, importante en nuestra casa, Estamos llamados a acompañar con pasión educativa, a celebrar la vida, la VIDA y a convertir nuestro pequeño ordinario en algo extraordinario porque Dios está y actúa.
Este curso queremos vivir con la certeza de que:
Dios nos espera en cada instante. El Reino ya está en marcha. Somos parte de él.
Por eso “Aquí y ahora”… decimos sí.
Sí a la misión, sí a los jóvenes, sí al Evangelio vivido con estilo salesiano.